El feriado de cuatro días por carnaval terminó, y a casi 72 horas de la celebración de la Pachamama 2026 en Amaicha del Valle, el conflicto institucional que atraviesa a la comunidad indígena continúa sin resolución. No hubo reuniones, ni llamados formales, ni acercamientos entre la Pachamama reelecta, María Eva Pastrana, y el delegado comunal, Paul Caillou. Tampoco se registraron nuevos movimientos judiciales públicos en las últimas horas.

La ausencia de diálogo es, por ahora, el único dato concreto en un escenario que permanece en pausa, aunque no clausurado.

Durante la jornada festiva, Pastrana había advertido a LA GACETA que un segundo mandato no era habitual. “Es un poco sorprendente el segundo mandato de la Pachamama porque siempre se hacen los cambios año a año”, señaló, y vinculó la reelección con el momento que atraviesa la comunidad. “La Pachamama se debe a la comunidad indígena u originaria, y esta vez me tocó a mí porque la comunidad no está pasando por momentos gratos ni de armonía con nuestro gobierno del estado”, sostuvo.

Instancia de diálogo

En ese momento, también deslizó que por un momento podrían haberse elegido dos Pachamamas, e incluso afirmó que otra mujer estaba lista para tomar la distinción. A pesar de ello, Pastrana también afirmó que resolver estas rispideces con el poder ejecutivo comunal, no era una idea descabellada. “Si nos sentamos a conversar, no sería difícil solucionar esto”, había reflexionado tras la ceremonia, dejando abierta la puerta a una instancia de diálogo.

A pesar de ello, hasta el momento no hubo convocatoria ni señales públicas de acercamiento entre los sectores que responden al cacique Horacio Díaz y al delegado comunal.

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Por su parte, Caillou había negado que existiera un intento de imponer una segunda Pachamama y sostuvo que su planteo se limita a que la Justicia revise si se cumplieron los mecanismos previstos en la Constitución interna de la comunidad. Caillou aclaró además que no pidió a la Justicia que lo proclame cacique. “Yo sólo pido que revise, de acuerdo con nuestra Constitución indígena, si se cumplió o no el procedimiento ancestral”, afirmó. “La intervención de la Justicia ordinaria es sólo para que se haga respetar la Constitución indígena de Amaicha del Valle. Nada más”, concluyó.

Mientras tanto, en Amaicha conviven dos miradas sobre la legitimidad de las autoridades indígenas y sobre el alcance de la intervención de la Justicia ordinaria en un conflicto interno. La tensión que asomó durante la fiesta no se trasladó a nuevos episodios públicos, pero tampoco se desactivó.

El escenario, por ahora, es de espera y expectativa de un eventual diálogo que todavía no tiene fecha.